En tres toques: MatchDay 1

TAC, TAC, TAC. El sonido hermoso de este juego. Un sueño, un desafío y una última oportunidad. A romper la línea de la presión.

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Por Leonela Origlio


El primer pase

SHEFFIELD UNITED, POR LA EXCURSIÓN EUROPEA

Hace semanas que la Premier League tiene dueño. Incluso, la sensación era que Liverpool había llegado a su ansiado título mucho antes de que las matemáticas lo confirmaran. Sin embargo, aún no se ha bajado el telón. Y en el detrás de escena, hay un actor de reparto que todavía sueña con un papel protagónico. El Sheffield United, un equipo de largas estadías entre la segunda y tercera división, viene dando la nota y quiere grabar su nombre en la cartelera de copas de la próxima temporada.

Ubicados en el pelotón de aspirantes a la Europa League 2020/2021, los Blades son una muestra de que, aún con uno de los presupuestos más bajos, es posible hacer ruido, y del bueno, si se usa con inteligencia. Lys Mousset, uno de sus fichajes más caros, valuado en 9.5 millones de libras esterlinas, modesta cotización para la élite, es el goleador y asistente top de la plantilla. Su entrenador, Chris Wilder, ha sabido exprimirlo. Esa capacidad de motivación y la proyección de trabajo en el tiempo fue la ecuación que derivó en este exitoso proceso. Wilder arribó al club hace cuatro temporadas, cuando el equipo se encontraba dos peldaños por debajo de la Premier, en la League One. Su método de juego combativo y directo, al viejo estilo inglés, impulsó la remontada del Sheffield hasta su retorno a la máxima categoría. Y ya en el más alto escalón competitivo, lo estableció como el duro escollo que ha sido en esta sorprendente campaña, al punto de haber bajado a rivales de envergadura como Chelsea, Tottenham, Arsenal y Everton, además de poner en problemas al Manchester United. Nada mal para creer que la excursión europea también es posible.

Pase entre líneas

PELLEGRINI, HACIA LA RECONSTRUCCIÓN DEL BETIS

Lejos de las buenas sensaciones, el Betis ha transitado una temporada que lo ha dejado por debajo de la línea media en La Liga. El pasado 9 de julio, Manuel Pellegrini fue presentado en el cargo de entrenador y por los próximos tres años, luego de que Marcelo Gallardo desestimara la oferta del club verdiblanco. La apuesta por el chileno, que condujo al Villarreal hasta la semifinal de una Champions y al Málaga a meterse entre los ocho mejores de Europa, apunta a encontrar un equipo más equilibrado y efectivo que mejore los números de la 2019/2020 y, en efecto, le permita pelear por una plaza en alguna de las futuras copas europeas.

La llegada de Pellegrini viene acompañada de otros cambios en la estructura institucional. Es casi un hecho que Antonio Cordón será el nuevo director deportivo desde esta semana. Señal evidente de que el Betis necesita una bocanada de aire fresco en todas sus áreas para iniciar la recuperación, tras una floja campaña, que culminó con la derrota ante Valladolid. Con La Liga consumada, dos referentes del vestuario se han mostrado muy autocríticos: «No hemos estado ninguno a la altura de lo que es el Betis. Para jugar en aquí hay que tener el compromiso que requiere el club», se sinceró el central Marc Bartra, al mismo tiempo que el mediocampista Sergio Canales intentó ser optimista de cara a lo que se aproxima: «El año que viene lucharé por entrar en Europa como sea. Nos toca responder ante fracaso». Apenas un aviso del nuevo desafío que tendrá Pellegrini para reconstruir a este Betis.

Pase de gol

VELAS A IMMOBILE, PARA ENCENDER LA LLAMA EN TURÍN

La ilusión todavía tiene forma. Aunque más por la impericia ajena que por la acumulación de méritos propios en los últimas semanas. La Lazio no ha encontrado su mejor versión desde que se reanudó el Calcio. Una débil performance, tras el parón por la pandemia, le ha bajado el precio a sus expectativas de campeón. Cuatro caídas, tres de ellas consecutivas, en los siete partidos que disputó desde el retorno de la Serie A, fueron ralentizando su marcha entre los pretendientes a destronar a la Juventus. Lo más positivo para el conjunto lacial en esta etapa post-parate ha sido, paradójicamente, el andar irregular de los de Sarri que, luego del mal trago en la final de Copa Italia, tampoco han aprovechado los traspiés de sus perseguidores y es visible que han perdido algo del pulso de líder indiscutido: en los últimos tres encuentros, pasaron del 2-0 al 2-4 frente al Milan y de otra ventaja de dos goles al 3-3 con Sassuolo, más el agónico empate con Atalanta. Un pasaje con algunos nubarrones que, además de sembrar dudas puertas adentro, mantiene abierta la carrera hacia el título para Inter y Lazio.

En ese contexto, mucho tiene que ver con que los de Simone Inzaghi sostengan sus chances, no haber caído ante el Udinese, en la visita al Friuli, el pasado miércoles. Primero, claro, porque frenó el desmoronamiento absoluto de los laciales. Otro golpe hubiera sido letal. Y después, porque tal vez, como nunca antes en esta campaña, tuvo que saber sufrir. La actuación de Thomas Strakosha, que salvó cinco disparos directos a puerta, fue el único argumento para no volver con las manos vacías a Roma. Y, si bien sumar un punto en el sprint final es poca cosa para tener mayores aspiraciones, todavía queda una luz de esperanza para Le Aquile. Sin embargo, el motivo principal, a esta altura, casi exclusivo, que Lazio tiene para no despertarse del sueño es su inminente duelo con la Juve. Aunque resulta difícil imaginar que le pueda alcanzar con sólo resistir bajo los palos ante cada ataque de CR7 y compañía, es cierto. Deberá mostrar algo más, lógicamente. Cuanto menos, intentar recuperar esa consistencia en el juego que lo hizo desfilar en el tramo anterior del campeonato. Y prenderle velas a Ciro Immobile, su hombre gol, para que encienda la llama en Turín y ponga on fire la definición del Scudetto.

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