En tres toques: MatchDay 6

TAC, TAC, TAC. El sonido hermoso de este juego. Un imperio yankee en Roma, la música de Memphis y dos mentes brillantes en Manchester. A romper la línea de la presión.

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Por Emiliano Chavez


El primer pase

AFFARI ROMA: UN MAL NEGOCIO EN ALEMANIA

📷 EFE.

En venta. Estas dos palabras se leían en el cartel que colgaba en las oficinas de la Roma desde noviembre pasado. Una operación que, después de nueve meses de tratativas, parió su acuerdo de partes en la mezzanotte italiana de este miércoles y en la antesala del MatchDay europeo que los Giallorossi tenían pendiente en Duisburgo. James Pallotta se convenció de dar su visto bueno sobre la cesión de la sociedad a su compatriota Dan Friedkin, magnate que reside en Texas y propietario, entre otros consorcios privados, de The Friedkin Group, vinculado principalmente al negocio automotriz, a través de la filial Gulf States Toyota, uno de los mayores distribuidores independientes de vehículos y repuestos de la empresa japonesa en el mundo, y por lo que, además de ubicar al californiano entre los hombres más ricos de Estados Unidos, se lo conoce como míster Toyota. Un traspaso de mandos que verá la luz a partir del lunes 17 y a cambio de 591 millones de euros, y que transformará al norteamericano en el 25° presidente, y el tercero de su nacionalidad, en la historia del club romanista.

La relación Roma-EEUU viene conservada desde septiembre de 2011, cuando el multimillonario Thomas R. Di Benedetto, socio accionista de Fenway Sports Group, el conglomerado que también es dueño del Liverpool, ganó el derecho de compra de la entidad capitolina que encabezaba Rosella Sensi. Duró un suspiro. Antes del año, para evitar el caos institucional, debió transferirle los poderes a otro integrante estadounidense de esa junta corporativa: el hasta hoy mandamás, Pallotta. Casi una década de affari italo-americani, que pudo haberse interrumpido con el desembarco de capitales de Medio Oriente, a través de la compañía Alharith Alateeqi, del empresario kuwaití Fahad Al Baker. Los plazos ajustados desde Boston y la demorada presentación de avales desde Medio Oriente, inclinó la balanza a favor de The Friedkin Group. Y como ha sido un asunto entre yankees, la nueva conducción será una cuestión de familia: Ryan, hijo de Dan Friedkin y apasionado del cine y los Houston Rockets, acompañará a su padre en la gestión presidencial que verá la luz en las próximas semanas. Entre tanta novedad, que incluía la baja definitiva de Chris Smalling, los tifosi de la Curva Sud habían amanecido el jueves repletos de expectativas y a la espera de la sfida con el Sevilla. Pero la ilusión se les esfumó rápido. La Roma, en apenas medio tiempo, desnudó todas sus fragilidades. Y bien vendida en el mercado, pareció estar de oferta y cerrando malos negocios en Alemania.

Pase entre líneas

DE CRISTIANO A MEMPHIS: EL ORGULLO DE VAN DUREN

📷 AFP.

La medianoche del viernes en Holanda lo habrá encontrado orgulloso. Al apoyar su cabeza en la almohada, Mart van Duren, como tantas otras veces, se habrá jactado de haber moldeado a ese adolescente nacido en Moordrecht. Probablemente se haya intentado convencer a sí mismo de que no estaba tan equivocado en augurarle un éxito descomunal: «Es comprensible que la gente le encuentre similitudes con Cristiano Ronaldo. Creo que Memphis se acercará a ese nivel». Aquel atrevido presagio ha caído lejos de la realidad que marcó la carrera del delantero neerlandés. Porque, sin poner en discusión sus cualidades sobresalientes, Depay, o simplemente Memphis, como le agrada que lo llamen, no ha hecho todo el ruido que su talento prometía. No, por lo menos, en la escala que predijo quien fuera su entrenador en las juveniles del PSV. Tan cierto como esto, es que su vertiginosa aparición en la Eredivisie le bastó para asegurarse, con sólo 20 años, un lugar en la plantilla de la Oranje, que acabó tercera en el Mundial de Brasil. Y le resultó suficiente para ser elegido por la prestigiosa revista France Football como el mejor jugador joven del planeta, en 2015, y con esa distinción, terminar de despertar la atención de un gigante como Manchester United. Para ser justos, van Duren tenía muy buen ojo.

Así como arribó a la selección de su país, de la mano de Van Gaal, La Bestia también llegó a Old Trafford. Pero su aventura en la Premier League tuvo más bullicio de merchandising, con récord de venta de camisetas con su nombre y sólo superado por las de Messi y CR7, que nueces en la cancha. Tras 18 meses y sin espacio en los Red Devils, Memphis buscó relanzarse en la Ligue 1. Allí, lo cobijó el Olympique de Lyon. Y lo ha hecho sentir como en su casa: elevó su promedio de gol a la altura de sus inicios en Eindhoven, atrapó el cariño de los hinchas y hasta se animó a incursionar en la música, con sus canciones, Fall Back y No love, de género rap. Para mantener la costumbre de mostrar sus dos caras. Como en la especial noche que vivió en Turín. Capaz de ser el héroe, al picar un penal que fulminaba a la Juve, y el villano que le dio vida al rival, con una mano imprudente. A Cristiano no le alcanzó el tiempo para que su pasta de crack le arruinara la fiesta a Memphis. Y Van Duren se dormirá con una sonrisa.

Pase de gol

DE CALVOS CABALLEROS: PEP IRÁ A LISBOA

📷 EFE.

Los tipos que andan en botines ya se fueron a las duchas. Apenas quedan los empleados de mantenimiento y los operadores técnicos de la TV haciendo sus últimas labores. Y dos cabezas relucientes. Brillantes, por su aspecto y por sus pensamientos. Cruzan palabras a un costado del terreno de juego, casi en la boca del pasillo que conecta el césped con los vestuarios. El diálogo dura unos cuantos segundos, pero no llega al minuto. La escena obliga a imaginar que intercambian miradas, conceptos y fundamentos. Acaso en modo de retroalimentación. Y que, puertas adentro, cada uno atenderá en detalle los fragmentos del partido. Está todo dicho. En el match y en el análisis más inmediato. Se saludan como caballeros y hasta con algún gesto de complicidad. Y así, sin más, los dos tipos calvos se pierden en el túnel del Etihad Stadium.

«Mentes baldías», era una definición que se repetía en la introducción de La venganza será terrible, la histórica tira radial que Alejandro Dolina montaba cada noche en el Café Tortoni. Guardiola y Zidane jamás deberían darse por aludidos con aquella frase. Porque han entregado sobradas pruebas de que esas mentes, las suyas, están superpobladas. De ideas, métodos y construcciones que les han consagrado, antes como futbolistas, y desde el día ‘1’ de su etapa de entrenadores. El catalán, por su capacidad sensacional de revolucionar el juego en Barcelona, Munich y Manchester. El francés, desde su excepcional rol de administrador de talentos en la Casablanca. Que quede claro: Dolina, admirador eterno de los cerebrales Riquelme e Iniesta, también ha hecho, en alguna entrevista, su reverencia a Pep y a Zizou (y a Klopp): «Sus equipos juegan un fútbol mejor que el que se jugaba hace 20, 15 ó 10 años». Y los han logrado llevar a tan alto nivel que la derrota casi no les ha pisado los talones. Tanto es así, que Zidane ha probado por primera vez el sabor amargo en una eliminatoria europea. Del otro lado, Pep acabó con las especulaciones que disparó la charla de colegas: “Lo felicité por haber ganado la Liga y le pregunté por su familia. Nada especial. Ojalá algún día podamos cenar juntos y hablar con más tranquilidad”. Y como buen culé, se fue dulce por haberse cargado al Madrid. Y porque ya tiene su pasaje a Lisboa.

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